Adolescentes ante una purista "Hécuba"
Cuando uno es adolescente, así, generalizando, no es que le apetezca precisamente meterse en la lectura de una tragedia griega. Tampoco en una comedia ni en la historiografía ni en nada que suene a siglos y siglos atrás. Los habrá que sí, pero a la mayoría esto de la cultura literaria grecolatina les suena más bien a chino.
En cambio, al salir de la representación de una tragedia de Eurípides, a las caras de interés e impacto les acompañan seguras expresiones como “trata de cosas actuales, como las que vemos por la tele”. Con la guerra y la tristeza por la pérdida de seres queridos como ejes, la representación Hécuba en el Teatro Cervantes de Alcalá de Henares discurrió ante la atención ininterrumpida de un lleno adolescente.
Las mujeres son las protagonistas de este drama clásico que aborda el dolor de las madres, esposas e hijas de los que perdieron la guerra de Troya y que el presente montaje ha respetado en su concepción más clásica. “Somos filólogos y, precisamente por eso, queremos respetar al autor, porque nadie puede salir en su defensa”, certifica José Luis Navarro, artífice de la traducción y adaptación y ex profesor de los actores. Montajes contemporáneos y estrafalarios aparte, esta Hécuba tiene su peso en el texto y la interpretación, peculiar ésta segunda por estar a cargo del grupo Helios Teatro, constituido en un 90% por antiguos alumnos del IES Carlos III.
Muchos de ellos, hoy profesores, abandonaron sus respectivos trabajos para actuar la mañana del 30 de marzo en Alcalá y ante un público de la edad con la que ellos descubrieron este teatro. El respetable de Secundaria, aunque con algunas lagunas en la comprensión de la tragedia, salió encantado de la función. “Sobre todo el final y los cánticos nos han encantado”, comentaba la alumna Isabel Riesinger, secundada por su compañera Carolina de la Calle, quien añadía que “la rabia y el valor serán siempre sentimientos actuales”.
Aunque su léxico cotidiano encuentre pocos lugares comunes con la palabra de Hécuba, muchos de estos espectadores coincidieron en admitir que habían quedado sorprendidos por el proceder de la obra, así como por su realismo. En los gritos y llantos, sobre todo. Y destacaban también el vestuario: “negro, sencillo y realista”, valoraba uno de los estudiantes que también se enfrentó a esta feroz y sanguinaria tragedia.
Una compañía de antiguos compañeros de instituto
Al bullicio, las toses y las risas nerviosas, les sucede el oscuro. Por los pasillos del patio de butacas corren directos a la escena los personajes que habrán de transportar a los espectadores a un tiempo remoto. Se hace presente en el escenario la rotunda presencia de Hécuba, la mujer que lo ha perdido todo, la representación del dolor y de la rabia. De ella llama su realismo, su timbre de voz, contrastado por los del resto de mujeres troyanas, quienes constituyeron un impresionante coro –entre el que se encontraba Gemma López, la directora de la obra– que acompaña a la protagonista en sus lamentos.
Esta Hécuba, al terminar la representación, es Carmen María Dávila, una casi tímida profesora de griego que confiesa que le daría pudor actuar ante sus alumnos y para la que la interpretación es “una terapia”. Contenta con el respeto del público en Alcalá, agradece que los chicos “reaccionen bien a los espectáculos que no sean televisivos, que devuelvan a los actores la seriedad de la tragedia”.
Una tragedia sanguinaria en la que Eurípides muestra la cara olvidada de las guerras, materializada en las mujeres que vemos cada día en los medios de comunicación, llorando el horror de la pérdida y tejida en este caso con la magia de los que fueron compañeros de instituto y que, son hoy unos puristas amantes del teatro clásico.
Otros datos
LA TEMÁTICA. Vencida Troya, los troyanos son prisioneros de los griegos, incluida Hécuba, la viuda del rey Príamo de Troya. Hécuba conoce la noticia de que su hija va a ser sacrificada en el túmulo de Aquileo y además, le traen el cadáver de su hijo, aún niño, que ha sido asesinado. Intenta hablar con Odiseo (Ulises) y con Agamenón, pero nada consigue. Finalmente se le vaticina su futuro: que morirá convertida en la perra de Agamenón y de su hija Cassandra y que ambos morirán a manos de Clitemnestra. La historia es plenamente humana, no aparecen los dioses.
LA CAÍDA DEL HÉROE. El elemento común de muchas de las obras de Eurípides es la desilusión del héroe, presentada mediante recursos psicológicos y naturalistas, alterando la mitología de obras anteriores. Se centra en la vida cotidiana y la gente común, siendo considerado el precursor del drama burgués. Eurípides alcanzó el éxito después de su muerte, superando incluso a autores como Esquilo y Sófocles.
¿Eurípides?
Muchos de los alumnos que asistieron al Teatro Cervantes para enfrentarse a ‘Hécuba’ también se enfrentaban por primera vez a la dramaturgia clásica. En algunos centros habían estudiado la pieza y algo de Eurípides, pero muchos apenas conocían a este autor, señalado como uno de los mejores poetas trágicos de Grecia.
La mayoría de los datos biográficos que se conservan sobre su vida son invenciones, aunque parece que su aparición en el teatro se produjo en Atenas hacia 455 a.C., sin éxito. No participó en la vida política aunque en sus obras hay muestras de su preocupación por los acontecimientos que llevaban a Atenas a la destrucción. El odio de sus rivales y la incomprensión del público le llevaron a Macedonia.
Los especialistas atribuyen a Eurípides más de 90 obras de las que se han conservado 17 tragedias de las que destacan ‘Medea’, ‘Electra’, ‘Hipólito’ y ‘Las Troyanas’.
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